¿Realmente tengo que estudiar?

09.05.2017

¿Imaginas poder aprobar tu oposición sin tener que estudiar? ¿crees que es posible obtener tu plaza sin deber de invertir mucho de tu tiempo y esfuerzo?. Es posible. Sigue leyendo y descubrirás la clave de todo esto que te planteo.

Llevo unos días dándole vueltas a posibles contenidos para construir esta entrada en el blog de GPI y, esta mañana, me he repetido varias veces antes de darme cuenta del mensaje que me estaba lanzando: ¡tengo que escribir una entrada, tengo que hacerlo hoy!. Así que, aquí estoy, escribiendo una entrada porque tengo que hacerlo o porque debo de hacerlo.

Pero, realmente ¿debo de hacerlo? ¿tengo que hacerlo?. Hoy usé la fórmula tengo que y otros días me digo, me ordeno, diversos deberes a través del debo de. Esta mañana me sentía obligado a escribir y publicar. Aunque mi pregunta para ti es: ¿De verdad tengo que/debo de hacer algo?.

¿Te suenan estas expresiones? ¿las has usado alguna vez? ¿sí?. ¿Tienes que/debes de estudiar? Un momento. Parémonos a pensar un momento y elige el ejemplo que prefieras. Te presento el mío: tengo que ir a trabajar. Donde escribo trabajar escribe el verbo que tu elijas. Perfecto, déjame preguntarte qué sucede si haces eso en lo que estás pensando, en mi caso, qué sucede si voy a trabajar: me siento bien, aprendo, comparto, gano dinero.

Pregúntate ahora qué sucede si no haces aquello en lo que estás pensando. De nuevo, en mi caso, si no voy a trabajar: duermo más tiempo, me quedo en casa, me siento mal, me pueden despedir, no ingreso dinero. Por último, pregúntate acerca de qué eliges: en mi caso concreto lo tengo claro: ir a trabajar.

Entonces ¿tengo que trabajar o elijo ir a trabajar? o lo que es lo mismo ¿tengo que ir a trabajar, debo de ir a trabajar o ELIJO las consecuencias de ir a trabajar?. Hay varias alternativas, luego no hay obligación sino consecuencias de cada elección posible, por lo que no estás obligado y tienes alternativa de acción.

Y sin embargo nos repetimos una y otra vez la idea de que debemos o tenemos que, con las implicaciones que ello tiene para nuestra forma de hacer y desempeñar nuestras diversas tareas o actividades. Creo que estarás de acuerdo conmigo en que no hacemos igual desde la obligación que desde la elección ¿o sí?.

Hacemos, hacemos y hacemos desde la obligación, sintiéndonos obligados cuando al final es cuestión de elegir entre diversas consecuencias (más o menos probables).

Pero entonces ¿para qué usamos estas expresiones? pues así a bote pronto se me ocurren varias ideas: justificación de decisiones, refuerzo de posición o respuesta, deseabilidad social, forma cultural, ¿excusa? y alguna otra razón un poco menos explícita. ¿se te ocurre alguna a ti?.

Y, por si esto no fuera suficiente, seguimos con los tienes que o debes de: porque no sólo los usamos con nosotros, también los empleamos para dar mensajes a los demás y hacerles sentir en la obligación de hacer o comportarse de alguna determinada manera (tienes que venir a verme; tienes que hacer la tarea, etc.).

Y aún hay más, pueden ser usados en nuestra contra, para "obligarnos" o hacernos sentir obligados a hacer o comportarnos. En ocasiones nos generan la sensación de estar en deuda: tenías que hacer y no hiciste lo que sea, ¿me sigues?.

El peligro está en que si no tomamos conciencia de su función estaremos, por una lado, mandando mensajes de obligación a nuestro alrededor, y, por otro, permitiendo que nos lleguen mensajes que nos obligan a actuar de una determinada manera.

Entonces ¿tienes que leer, estudiar, trabajar, cocinar, viajar... o eliges hacerlo? No estoy diciendo que no existan obligaciones, deberes o tareas más importantes que otras, sólo propongo que puede que exista otra posibilidad de acción diferente a la de vivir desde la obligación o el deber.