La prevención de dificultades en la comunicación y el lenguaje en la etapa infantil. ¿Por qué es importante atenderlo desde la escuela?.

18.04.2017

La comunicación, en un sentido amplio, se da desde el inicio de la vida. Al principio, las conductas comunicativas están vinculadas a garantizar la supervivencia a través de la presencia de unos reflejos primarios y acciones que permiten la alimentación, el cuidado y el bienestar del recién nacido cuando todavía no tiene herramientas para desenvolverse por sí mismo en un medio que le es hostil.

Nadie duda, hoy día de que las respuestas y contingencias del medio a esas conductas iniciales del recién nacido, junto a los procesos de maduración neuropsicológica, generan el desarrollo que observamos cada día en los bebés cuando van alcanzando nuevos hitos evolutivos. Así Dehaene-Lambertz, Dehaene & Hertz-Pannier (2002), tras explorar el cerebro de bebés de tres meses durante periodos de sueño profundo mientras oían hablar, observaron que, en ellos se activaban las mismas áreas cerebrales que en los adultos que escuchan su lengua materna. Esto da a entender que la organización neurológica sucede desde el inicio, sin esperar a que se acumule la experiencia, el cerebro de los bebés parece estar preparado para aprender y entender el lenguaje a una edad muy temprana.

Por tanto, plantear el inicio del desarrollo del lenguaje cuando aparecen las primeras palabras no tendría sentido, debemos incorporar rutinas que atiendan a estos aspectos desde las aulas de lactantes (a partir de 4 meses).

El lenguaje verbal forma parte de un proceso más amplio, de comunicación y de relación interpersonal que se da desde que el recién nacido está por primera vez en los brazos de su madre. Quizá las primeras palabras del niño se puedan observar alrededor de los 12 meses pero, previamente, se han sucedido múltiples procesos previos de naturaleza comunicativa, cuya ausencia o retraso pueden ser indicadores del desarrollo futuro de una dificultad en el lenguaje.

Pero ¿cómo podemos atender estos aspectos desde el aula, en la escuela, de manera temprana?.

La atención al desarrollo de las conductas pre-lingüísticas es sin duda una de las respuestas. En este sentido, el Proyecto First Words 16 by 16 (2015), desarrollado por la Universidad Estatal de Florida, recoge 16 gestos básicos que los niños deben haber aprendido a los 16 meses, como elementos predictores de un adecuado desarrollo simbólico y psicolingüístico. Esto nos indica, que son necesarios los gestos que acompañen al habla, para potenciar los procesos de comprensión verbal y para favorecer las conductas de imitación.

Incorporar los gestos y los juegos de interacción a las rutinas del aula serán aspectos que deberemos atender. Y ,en este sentido, los juegos y canciones de tradición popular, que hemos heredado de nuestros padres y abuelos, tienen mucho que decir, porque incorporan estructuras circulares, repetitivas que favorecen la comprensión y la anticipación de las rutinas y utilizan las secuencias de gestos, amplificando la comprensión del mensaje oral.

Junge, Kooijman, Hagoort, & Cutler (2012) estudiaron la relación entre la capacidad de bebés de 10 meses para reconocer palabras y su desarrollo expresivo 16 meses después. Los resultados de esta investigación sugieren que la capacidad para reconocer palabras a los 10 meses correlaciona positivamente con la adquisición y el incremento del vocabulario a los 26 meses.

Desde el punto de vista contrario, la existencia de una serie de retrasos en determinados aspectos del desarrollo global podría predecir la aparición posterior de un retraso del lenguaje. Ayres apuntó que los déficits en los procesos de integración sensorial, influyen directamente en el desarrollo del lenguaje. Subrayando el papel de la corteza cerebral en el desarrollo de procesos complejos como los actos de habla o de control motor fino.

Por otra parte, estudios como los de Hohm, Jenen-Steinmetz, Schmidt y Laucht (2007) o Taanila, Murray, Jokelainen, Isohanni y Rantakallio (2005) evidencian la repercusión del desarrollo temprano del lenguaje en el hecho de alcanzar mejor rendimiento académico o niveles superiores de educación. Siendo la educación una de las 3 variables contempladas en el Índice de Desarrollo Humano (IDH) que las Naciones Unidas utiliza para medir la calidad de vida.

Por tanto, debemos reflexionar sobre el papel que la Escuela tiene, especialmente en el periodo de Educación Infantil, en la prevención y la detección precoz de dificultades comunicativo-lingüísticas.

Bibliografía

Ayres, A. J., & Robbins, J. (2005). Sensory integration and the child: Understanding hidden sensory challenges. Western Psychological Services.

Dehaene-Lambertz, G., Dehaene, S., & Hertz-Pannier, L. (2002). Functional neuroimaging of speech perception in infants. science, 298(5600), 2013-2015.

First Word Projet (2015). 16 Gestures by 16 months (https://firstwordsproject.com/about-16by16/) consultado el 17 de abril de 2017.

Hohm, E., Jennen-Steinmetz, C., Schmidt, M. H., & Laucht, M. (2007). Language development at ten months. European child & adolescent psychiatry, 16(3), 149-156.

Junge, C., Kooijman, V., Hagoort, P., & Cutler, A. (2012). Rapid recognition at 10 months as a predictor of language development. Developmental science, 15(4), 463-473.

Taanila, A., Murray, G. K., Jokelainen, J., Isohanni, M., & Rantakallio, P. (2005). Infant developmental milestones: a 31‐year follow‐up. Developmental medicine & child neurology, 47(9), 581-586.